El fundador de Vox Dei murió a los 76 años, dejando una obra que excedió ampliamente los límites del rock. Compositor, cantante, guitarrista y violinista, Soulé construyó durante décadas un universo musical atravesado por la espiritualidad, la literatura, la filosofía y una profunda búsqueda personal.
La muerte de Ricardo Soulé marca la despedida de uno de los artistas que ayudaron a construir la identidad del rock argentino. Pero reducir su trayectoria a Vox Dei, “Presente” o La Biblia sería dejar afuera una parte importante de su recorrido.
Soulé fue mucho más que las obras que lo hicieron conocido. Fue guitarrista, violinista, cantante, compositor y un músico con una mirada propia, alejada de los estereotipos que muchas veces rodearon al rock.
Murió este viernes 2 de octubre, a los 76 años, en Quilmes, la ciudad donde nació y donde permaneció profundamente vinculado durante buena parte de su vida. Sus hijos comunicaron la noticia y definieron su legado con una frase que resume buena parte de su pensamiento: “Su espíritu es libre, su música es de todos, su alma está en paz y su obra es eterna”.
Mucho más que “Presente” y La Biblia
Cuando se habla de Ricardo Soulé, inevitablemente aparecen dos nombres: “Presente (El momento en que estás)” y La Biblia según Vox Dei.
Ambas obras forman parte de la historia del rock argentino y contribuyeron a convertir a Vox Dei en una referencia fundamental. Sin embargo, Soulé siempre intentó ampliar esa mirada.
Su producción incluyó trabajos solistas y proyectos posteriores que exploraron territorios musicales y conceptuales diferentes. Entre ellos aparecen Romances de Gesta, Vuelta a casa, Buddy Middler, Dolmen y Vulgata, su último trabajo de estudio .
Esa búsqueda explica por qué su obra no puede quedar encerrada en una determinada época.

La música como una búsqueda personal
Una de las características más particulares de Soulé fue su relación con la música.
En sus conversaciones con Página/12 hablaba frecuentemente de sus influencias, de la música de otros siglos, de la espiritualidad y de la necesidad de desarrollar ideas sin quedar condicionado por el formato tradicional de una canción breve.
El músico cuestionaba el concepto de un rock limitado a canciones de tres minutos y explicaba que ese formato no siempre permitía desarrollar determinadas ideas. Entre sus referencias aparecían compositores clásicos como Vivaldi y Bach, una influencia que él mismo reconocía.
Su universo creativo estaba poblado de imágenes vinculadas con la historia, los mitos, la religión, la naturaleza y la condición humana.
La Bestia Emplumada y una etapa menos conocida
Una parte importante de su trayectoria posterior a Vox Dei estuvo relacionada con La Bestia Emplumada, proyecto que compartió con integrantes de su familia.
Allí continuó desarrollando una música con fuerte contenido conceptual. Buddy Middler, publicado en 2008, fue presentado como una suerte de novela filosófico-musical y abordó temas relacionados con peregrinos, ángeles, viajes y búsquedas espirituales.
Más adelante apareció Dolmen, otro trabajo atravesado por el misterio, la creación y las antiguas construcciones megalíticas.
Para Soulé, aquellas piedras podían funcionar como una puerta abierta hacia el universo y como interrogantes que todavía permanecían sin respuesta.
Una relación profunda con la familia
El universo familiar ocupó un lugar central en la vida del músico.
Soulé hablaba con frecuencia de su esposa Graciela y de sus hijos. Su hijo Gabriel, además, compartió con él distintas experiencias musicales y formó parte de La Bestia Emplumada.
Uno de los temas que Soulé dedicó a su hijo, “Mi Gabriel”, quedó registrado como una de las expresiones más personales de su obra.
La música, en ese sentido, no era solamente una actividad artística: también funcionaba como un espacio de encuentro familiar y de transmisión.
Su particular manera de entender el rock
Soulé nunca pareció sentirse completamente cómodo con las etiquetas.
En una de sus conversaciones con Página/12 llegó a decir: “Nunca me acostumbré a ser un músico de rock”. La frase sintetiza una postura que mantuvo durante buena parte de su carrera.
Le gustaba tocar rock, pero no quería quedar encerrado en un estereotipo. Sus canciones hablaban de otros temas y sus influencias musicales podían encontrarse tanto en el rock como en la música clásica y en tradiciones de diferentes épocas.
Esa independencia artística fue también una de las características que distinguieron su trayectoria.
Un músico que también reflexionó sobre la sociedad
Para Soulé, el rock tampoco estaba separado de la realidad.
En una de sus entrevistas reflexionó sobre los cambios culturales y tecnológicos y sobre la enorme cantidad de música que comenzaba a circular en una época marcada por el consumo y la transformación de las formas de escuchar.
Su mirada estaba puesta no solamente en la música, sino también en el modo en que las personas se relacionaban con ella y con la cultura.
La muerte como un pasaje
Quizás uno de los aspectos más conmovedores de sus antiguas conversaciones aparece al recordar cómo hablaba de la muerte.
Soulé había reflexionado sobre ella al referirse a la pérdida de su compañero de Vox Dei, Rubén Basoalto. En otra oportunidad expresó una concepción profundamente ligada a su pensamiento espiritual: “La muerte no es un estado, es un pasaje”.
Hoy, después de su partida, aquellas palabras adquieren una dimensión diferente.
Ricardo Soulé, una obra que continúa sonando
La historia del rock argentino tiene nombres que funcionan como referencias inevitables. Ricardo Soulé es uno de ellos.
Pero su legado no se limita a los grandes clásicos de Vox Dei. Está también en sus discos menos conocidos, en sus búsquedas personales, en el violín, en la guitarra, en sus textos y en esa permanente necesidad de explorar otros territorios.
Desde Quilmes, la ciudad que lo vio nacer, comenzó una trayectoria que atravesó generaciones.
Ricardo Soulé se fue físicamente a los 76 años, pero su obra continúa abierta a nuevas escuchas, nuevas interpretaciones y nuevas generaciones. Su espíritu, como escribió su familia, queda en libertad.
